
Para nadie es un secreto que el internet de las cosas se maneja de maneras misteriosas, en particular cuando se trata de la música. Muchas canciones que estaban olvidadas, de repente aparecen en un trend y reviven con todo. Hay muchos ejemplos de esto (acá les dejamos uno), pero el más reciente de ellos es “Pedro, Pedro, Pedro”, que de plano es un trancazo viral en TikTok.
Si han andado en la plataforma de video, seguro ya han escuchado este temazo, que la rompió gracias al video de un tierno mapache y que dio pie a toda una tendencia que cada dos segundos, el algoritmo nos avienta nuevos videos al respecto. Pero, ¿saben de dónde salió esta rola, quién la canta y de dónde surgió el tren del meme? Bueno, pues acá les aclaramos todo el asunto.
Como suele pasar en TikTok, la canción que usaron para este trend es bastante antigua, aunque tiene un toque moderno (quizá para llegarle a los chavos). La rola original se llama simple y sencillamente “Pedro” (sí, no se quebraron tanto la cabeza con el título) y fue lanzada por Raffaella Carrà (cantautora, actriz, bailarina y presentadora de televisión italiana) en 1980 como sencillo de su undécimo álbum de estudio, Mi spendo tutto.
Aunque no fue un hitazo en las listas de popularidad (tanto en su país de origen) como en Europa, este rolón alcanzó el puesto número 5 en el chart semanal de los 45 singles más vendidos de Italia. Y cómo no, si tiene un gran ritmo de disco que te invita a sacar los pasos prohibidos en la pista de baile. Sin embargo, también cuenta con una letra bastante… interesante.
La letra de “Pedro” describe la aventura de una turista de vacaciones en Santa Fe, Argentina, quien se pierde por las calles de esta ciudad. Es ahí cuando inesperadamente aparece un joven llamado Pedro, quien se ofrece para ser el guía de la mujer y sin pensarlo mucho, acepta un tanto intrigada su propuesta.
Sin embargo, a medida que exploran la ciudad juntos, queda claro que él sabe mucho más de las calles que están recorriendo que lo que dejaba ver al principio. Al final –y para no hacerles el cuento más largo–, la turista termina enamorada de los “encantos” del joven (si saben a lo que nos referimos, guiño guiño) y aunque no terminan juntos, la mujer recuerda muy bien los días que pasó con Pedro.



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