En Quintana Roo, se han acumulado 4.236,26 toneladas de sargazo en lo que va del año, según un comunicado de la Marina del 5 de junio, ya que la temporada de sargazo tradicionalmente se extiende de marzo a noviembre. Sin embargo, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtieron que unas 100.000 toneladas podrían llegar al Caribe mexicano este año.
El sargazo ha estado presente durante cientos de años en el Océano Atlántico. Tiene consecuencias indirectas para la salud humana cuando se descompone, liberando amoníaco, metano y ácido sulfúrico. Al pudrirse da lugar a un lodo llamado ‘marea parda’, que reduce la penetración de la luz solar y disminuye los niveles de oxígeno en el agua.
EL Gobierno de México a través del Instituto Mexicano de la Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS) y el gobierno de Quintana Roo, llevan a cabo un estudio sobre el sargazo en el Caribe mexicano con el objetivo de buscar alternativas de solución para atender los efectos del fenómeno.
Un grupo de 22 científicos a bordo del Buque de Investigación “Dr. Jorge Carranza Fraser”, tomaron muestras de la macro alga para analizar el comportamiento del sargazo y sus impactos ecológicos entre el 29 de mayo y 11 de junio.

Los primeros datos relevantes arrojan la identificación de tres tipos distintos de sargazo. Además, los expertos compartieron hallazgos clave sobre la distribución de la macro alga, la calidad del agua marina y la acidificación de los océanos, información esencial para la compresión de los efectos ecológicos del fenómeno.
La información obtenida contribuirá al desarrollo de una Biorrefinería en Quintana Roo, impulsada a través de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI).
El proyecto de la Biorrefinería, que forma parte de la Planta de Tratamiento de Sargazo anunciada por la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semanart), Alicia Bárcena, tiene como objetivo generar compuestos químicos derivados del sargazo mediante tratamiento térmico.
Esta iniciativa beneficiará a sectores como el farmacéutico, cosmético y agrícola, al tiempo que transforma los pasivos ambientales en activos económicos.