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La NASA logra traer a la Tierra muestras del asteroide Bennu

El viaje espacial de la cápsula de la NASA Osiris-REx ha llegado a su fin. La agencia espacial la lanzó para recoger muestras prístinas del asteroide Bennu con el objetivo de estudiar la materia de la que está hecho y sus propiedades físicas.

La cápsula ha aterrizado tras siete años de viaje. La misión ha devuelto la mayor muestra espacial recogida desde el programa Apolo, tomada del asteroide primordial Bennu.

Los científicos tienen grandes esperanzas en la muestra, diciendo que proporcionará una mejor comprensión de la formación de nuestro sistema solar y cómo la Tierra se volvió habitable.

Antes de iniciar su descenso a través de la atmósfera terrestre a 44 500 kilómetros por hora, la cápsula pasó cuatro horas viajando por el espacio tras ser liberada de la nave OSIRIS. Tras aterrizar en Utah, fue transportada rápidamente a una sala blanca especialmente construida en la base militar. Desde allí, el valioso contenido de la cápsula se dirigirá al Centro Espacial Johnson, a las afueras de Houston.

Un asteroide fascinante

Las raíces de la misión se remontan a 1999, cuando los astrónomos dirigieron sus telescopios hacia el cinturón de asteroides, un conjunto de millones de rocas, pequeñas y grandes, que orbitan alrededor del Sol entre Marte y Júpiter. Los científicos descubrieron varios asteroides nuevos que facilitarían descubrimientos pioneros, entre ellos Bennu.

«Fue un gran año para los asteroides, como una gran cosecha para un experto en vinos», afirma Lauretta.

Bennu despertó el interés de la NASA, pero no fue hasta que el asteroide regresó en 2005 cuando los astrónomos pudieron observar bien el pedazo de roca giratorio del tamaño aproximado del Empire State Building. La agencia espacial quería tomar muestras de un asteroide cercano a la Tierra, y se dio cuenta de que Bennu era caballo ganador.

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