El mes de agosto traerá consigo un desfile de fenómenos astronómicos que promete capturar la atención de aficionados y curiosos por igual. Desde una impresionante luna llena hasta lluvias de meteoros y alineaciones planetarias poco comunes, el cielo nocturno de México se convertirá en un escenario natural digno de contemplación
Luna del Esturión: una luminaria en el firmamento
La primera gran cita será la Luna del Esturión, que alcanzará su punto máximo en la madrugada del sábado 9 de agosto alrededor de la 1:55 horas. Esta luna llena, tradicionalmente relacionada con la pesca del esturión en el hemisferio norte, se presentará con un brillo notable, ideal para quienes disfrutan de observar detalles en el cielo nocturno sin necesidad de telescopio.
Alineación de seis planetas: un arco celeste en el amanecer
Solo unos días después, durante el amanecer del 12 de agosto, seis planetas —Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno— compartirán el mismo sector del cielo. Esta alineación, que podrá apreciarse como un arco que se extiende a lo largo del horizonte, será visible por unas pocas horas.
Entre ellos, cuatro planetas serán visibles a simple vista, gracias a su cercanía y brillo. Para ver a Urano y Neptuno, se requerirá de instrumentos ópticos como binoculares o telescopios.
Las Perseidas: espectáculo de luces en la oscuridad
La Lluvia de Meteoros Perseidas será la protagonista indiscutible del mes. Con actividad desde mediados de julio, su pico se espera entre el 11 y 13 de agosto, cuando el cielo podría ofrecer hasta 100 meteoros por hora en condiciones ideales.
No obstante, este año la intensa luz de la Luna del Esturión podría afectar parcialmente la visibilidad de los meteoros más tenues. Aun así, las Perseidas suelen producir destellos brillantes, conocidos como “bólidos”, que pueden ser observados incluso desde zonas urbanas.
Para una mejor experiencia, se recomienda buscar espacios alejados de la contaminación lumínica, recostarse y mirar al cielo con paciencia. No se requiere equipo especializado: la observación a simple vista es suficiente para apreciar este fenómeno.
