
El Barcelona disfrutó, sufrió, padeció. Y celebró. Cuatro años después de eliminar al Napoli en los octavos de final de la temporada del Covid, volvió a dejar en la cuneta al cuadro italiano para regresar a los cuartos de final. Un gol definitivo de Lewandowski sentenció el 3-1.
El Barça fue eliminado en la fase de grupos en las últimas dos ediciones y avanzó a cuartos por primera ocasión desde 2019-20, cuando sucumbió ante el Bayern Munich.
Fue un duelo de caras distintas y en las que el intervencionismo de Xavi acabó resultando clave para recuperar a su equipo en los peores momentos. La reaparición de Sergi Roberto, principalmente, resultó definitiva para frenar el ímpetu italiano. El Barça, por fin, vivió otra noche feliz en Europa.
Mostró su cara más atrevida el entrenador al presentar una alineación con evidente talante ofensivo. Tres medios, apoyando Fermín a Christensen y Gundogan, partían por detrás de Lamine Yamal y Raphinha en bandas, con Lewandowski en punta y un dibujo ambicioso, por presión, por intensidad, ganas y robustez.
El Napoli, que quiso salir a buscar al Barça en su campo, con presión en la salida de balón y atrevimiento, tuvo que recular muy a su pesar y en un abrir y cerrar de ojos se vio entregado, con los goles de Fermín y Cancelo, separados por apenas dos minutos y que encendieron el ánimo de una hinchada tan entregada como extasiada por la imagen del mejor Barça de la temporada.
Barcelona se sumó al Real Madrid, Bayern Munich, Paris Saint-Germain, Arsenal y el reinante campeón Manchester City en la ronda de cuartos.
El Barça no es aspirante. Menos aún candidato. Pero ya está, de momento, entre los ocho mejores equipos de Europa que el viernes entrarán en un sorteo diabólico.
La Champions asoma como la última oportunidad realista para que el equipo de Xavi Hernández consiga un trofeo esta temporada. Ya fueron eliminados de la Copa del Rey y se encuentran siete puntos detrás del líder Real Madrid en la pelea por el título de la Liga española.